LOS MÁS PEQUEÑOS TIENEN LA LLAVE PARA MEJORAR EL COMPORTAMIENTO VIAL

2019-06-13

“Cuando Aylen tenía 5 años, la seño nos invitó a los papis a compartir un Taller sobre Cuidado del Agua”, cuenta Axel Dell`olio, responsable del programa Mamás y Niños Seguros (MyNS). Y recuerda que jugaron padres y niños con agua, siguiendo las consignas de las maestras jardineras. “Esa noche, mientras con Aylen nos cepillábamos los dientes como cada noche –ya no lo hago más porque tiene 17 años-, papá ¿Qué hizo?, abrió la canilla, puso la pasta y –mientras el agua corría- con entusiasmo cepillaba mis dientes”, cuenta.

Y enseguida remata: “De golpe, desde arriba, veo la cara de enojo con la que me miraba mi hija, y me dice: '¿me parece que no escuchaste a la seño Vanesa?'”.

Axel, nunca se va a olvidar del nombre de esa maestra y, obviamente, y hasta casi con un temor profundo, cierra velozmente la canilla cuando no necesita usar agua.

Moraleja, los niños, cuanto antes reciben las consignas, mejor las incorporan y son custodios de sus saberes. Se van a ocupar de hacer cumplir lo que ellos dan por obvio.

Por eso, estamos convencidos de que instruir con mensajes, consejos, ofrecer información y hacerlos consientes sobre su responsabilidad y los riesgos del tránsito, generará muchos y muy buenos resultados.

Pero para eso debemos dar el primer paso ¿Qué nos pasa que no percibimos el riesgo en la calle?  Muchas veces no nos damos cuenta del problema al que nos enfrentamos con la (in)seguridad vial aunque amanecemos con tristes noticias sobre siniestros, congestión y demoras, cortes programados en medio del “caos vehicular”.

Quizás ese “bombardeo” constante de titulares –que ahí concluyen, sin indagar sobre las víctimas, los responsable y las consecuencias postraumáticas- hace que las muertes viales se naturalicen y no alcancemos a comprender que son fatalidades evitables, por ejemplo, si respetamos los límites de velocidad, las señales de tránsito, los sistemas de prevención como sillitas, cinturón, casco.

En fin, todo se reduce a una cuestión de actitud (atención, responsabilidad, sensibilidad) y con eso tiene que ver mucho el entorno en donde crecemos y nos desarrollamos. En el EJEMPLO, que como adulto le damos a nuestr@s hij@s y l@ niñ@s en general que ven y copian el comportamiento de l@s adult@s. Tan simple. ¡Somos el ejemplo!

Y, en esta semana que inició con la conmemoración del Día de la Seguridad Vial, desde Mamás y Niños Seguros, no queremos dejar pasar el espacio trascendental que cumple la Educación Vial desde los primeros años de la infancia. 

No hay duda. El trabajo sistemático con niños es el que puede traer mejores resultados en el corto plazo. Por eso todas las acciones que se encaminen con ese fin son bienvenidas, pero los logros serían más inmediatos si en la Argentina se implementara la ley nacional de Educación Vial que rige desde 1986.

"Desde nuestro enfoque intentamos que los chicos se vean dentro de su entorno y que ellos mismos propongan la solución", explica Dell` olio que trabaja con programas específicos como Al Cole Seguros o La Seguridad Vial va a la Escuela, en todos los niveles, desde jardín de infantes hasta secundarios, en diversas localidades de la Argentina.

A los siniestros viales, la Organización Mundial de la Salud (OMS) los ha determinado como pandemia, es decir, una enfermedad crónica y generalizada expandida en el mundo entero. Los hechos viales son la primera causa de muerte (por causas externas) entre niños de 5 y 14 años y en adultos de 15 a 29 años.

Es hora de que nos comprometamos, es cierto que el rol del Estado es indelegable, pero mientras, no permitamos que los más pequeños sean víctimas o sufran lesiones por la imprudencia de los adultos.