Vuelta al cole seguros: ¿Qué recomendar a los niños que comienzan a viajar solos?

2020-02-28

AL COLE SEGUROS

Los primeros viajes solos son un paso muy importante en la vida de cualquier pre-adolescente. En esa etapa intervienen muchas cuestiones que tienen que ver con el entorno, y con cómo se ven. Por eso, la principal cuestión que debemos evaluar como adultos es si el niño o niña está preparado para moverse sólo.

No existen pautas generales ya que cómo nos movemos tiene mucho que ver con dónde vivimos, qué opciones de traslados tenemos disponibles y las costumbres de cada lugar. Si bien existen situaciones de fuerza mayor que hacen que sean los padres los que necesitan que sus hijos vayan o vuelvan solos de la escuela, lo ideal es esperar que sean ellos mismos quienes lo pidan y lo planteen. Aun así, ese requisito no es excluyente; ya que muchas veces lo plantean, pero aún no están preparados. Sea cual fuera el escenario, en este tema, que tanto tiene que ver con la AUTONOMÍA, con adquirir responsabilidad sobre el cuidado del propio cuerpo, hay una cuestión que resulta básica: EL DIÁLOGO.

“No se trata de infundir pánico, sino de informar para prevenir muertes y lesiones graves por causas evitables: en Argentina mueren cerca de 6 mil personas por año, y más del 40 por ciento, simplemente, son peatones; si a ese dato sumamos que la siniestralidad vial es la principal causa de mortalidad en adolescentes, está claro que estamos ante un grupo de riesgo”, advierte Axel Dell´olio, licenciado en Seguridad Vial y director de Mamás y Niños Seguros.

Lo más valioso no es el celular

Es importante que eduquemos a nuestros hijos sobre los peligros propios del entorno vial en que comenzarán a circular sin la supervisión de un adulto. Lo más común y a lo que la mayoría de los adultos tememos, es a que no nos roben. Por eso, debemos abrir un capítulo más y diferenciar los riesgos y peligros asociados con el tránsito, para que ellos sean capaces de reaccionar a tiempo.

Los cuidados para evitar hurtos en la vía pública son elementales y no hay que descartarlos; pero a la vez debemos educar sobre los cuidados que tienen que ver con el tránsito que van más allá de algo obvio como cruzar por las esquinas y mirar a ambos lados.

Cuando transitamos por la vía pública ponemos en juego nuestra conducta, pero a la vez, todo dependerá de cómo actúe el resto de las personas. En este punto, la percepción es clave, funciona como un tercer ojo, una alerta que debemos llevar encendida sobre todo en estos primeros traslados. “La mayoría de los siniestros suceden en cuestión de segundos, en esos momentos el cuerpo reacciona por impulso; el tiempo que tardamos en pensar qué hacer puede resultar determinante para salir ileso de una situación, por eso sepamos todos que el impulso se entrena ¿cómo?, con información”, plantea el director de MyNS.

El especialista explica que “cuanta más información tengamos sobre cierta probabilidad, mejor reaccionaremos ante un imprevisto”. Eso significa que cuantas más situaciones posibles le planteamos a los chicos y más escenarios analicemos en conjunto, se generará en ellos más capacidad de respuesta.

Por ejemplo: venís caminando por la vereda, vas a cruzar una calle sin semáforos con vehículos estacionados en ambos laterales; un colectivo frena y me da paso. ¿Cruzo? Sí, pero no sin antes asegurarme que detrás del colectivo no viene una moto o bicicleta. “Hay situaciones que los adultos ya tenemos incorporadas pero los chicos deben aprehenderlas paulatinamente; es mejor que tarden dos segundos más y no que corran y se expongan a un riesgo”, agrega Dell´olio.

Ahora, volviendo a lo básico, comenzar a viajar solos es un proceso, requiere tiempo y aprendizaje; por eso si la idea es que un niño o niña comience a trasladarse solo, ya sea caminando, en bicicleta, en colectivo o micro escolar, es importante promover:

-REGISTRO: en un primer momento intentaremos acompañar para ayudar a advertir todas las situaciones que pueden generar un riesgo; además de mostrar las señales de tránsito, enseñar a cruzar por la senda y a aguardar sobre la vereda hasta tener paso, pero también es importante indicar cómo proceder, por ejemplo, en caso de que la vereda este obstruida, cruces peligrosos o esquinas congestionadas.

-RECONOCIMIENTO: es importante que los niños estén ubicados geográficamente. Si en algún momento deben desviarse sabrán cómo retomar su camino habitual. También es recomendable que conozcan la altura y los nombres de las calles que transitan y las de sus alrededores.

-ATENCIÓN: si bien no podemos pedirle a un adolescente que se desconecte de la tecnología, es adecuado indicarle que haga un uso consciente; no sólo tiene que mantener su celular resguardado por posibles robos, sino y principalmente porque no debe distraerse. En caso de que utilice auriculares, el volumen no debe superar al del entorno, ya que se aísla y puede dejar de escuchar sonidos de alerta como una frenada, sirena o bocina.

Como planteamos siempre, los niños aprenden de los adultos, por eso lo fundamental en esta etapa -que por lo general coincide con el ingreso a la secundaria-, es que tengan buenos ejemplos, porque de eso se van a valer cuando tengan que enfrentar de forma individual situaciones cotidianas.

¿Qué debemos saber sobre los niños peatones?

-Pueden quedar fuera del alcance de la visión del adulto que conduce debido a los puntos ciegos que tienen los vehículos.

-Sus pasos son más cortos a los que da un adulto; por eso tardarán más en cruzar una calle.

-La percepción –que se nutre de las experiencias vividas- sobre la velocidad y distancia es distinta a la de un adulto.

-Su capacidad de distracción es mayor a la del adulto; es habitual que vayan jugando solos o con otros niños.

-Son temerarios, creativos y tienen poca noción sobre los riesgos reales.

¿Qué podemos hacer para que su movilidad como peatones sea segura?

DESDE EL HOGAR:

-Si el niño debe ir y venir sólo de la escuela a la casa, tomate unos días para ir con él e identificar riesgos en el camino como: garajes, zonas solitarias, huecos, curvas o cruces.

-En cuanto a los garajes, el niño debe estar atento a los vehículos que puedan salir de ellos, indícale que debe detenerse y fijarse bien antes de cruzar delante de un estacionamiento.

-Traza con el niño varías vías de acceso a la escuela y el hogar, no es bueno que siempre camine por el mismo lugar a la misma hora.

-Si debe tomar transporte público, que mire antes de subir y descender, que viaje con cinturón de seguridad.

-Enseñarle a cruzar por la senda peatonal, y de no existir, buscar un lugar donde el niño siempre sea visible para el conductor, sin obstáculos visuales como arbustos, árboles o zonas de estacionamiento fijo.

-Enseñarle a caminar siempre por la vereda y si no existe o está obstruida debe caminar de cara al vehículo.

-Si se traslada en bicicleta, enseñarle sobre sus derechos y obligaciones como ciclista; que respete las normas, prioridades de paso; que anticipe sus maniobras y que se coloque siempre el casco.

DESDE LAS AUTORIDADES:

Es responsabilidad de las autoridades velar porque los caminos escolares estén debidamente señalizados, mantener las veredas en buen estado y colocar las señales y elementos de seguridad vial como semáforos, sendas peatonales y otros elementos que permitan tanto al conductor como al niño peatón movilizarse atentos, informados y seguros.

En muchas localidades existen programas específicos que aseguran la presencia de agentes de tránsito en las horas pido de ingreso y salida escolar; incluso en instituciones privadas los padres se organizan para mantener supervisadas las esquinas y zonas aledañas a la puerta de la escuela. Para que estas acciones no resulten casos aislados, es importante que funcionemos como comunidad, con el compromiso y acompañamiento de las autoridades locales.

Por Ana Belén Ehuletche y Magalí Victoria Laboret